Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!! Nosotros somos Chañarense!!!

El Orgullo De Ser Merengues

Corría la década del ´70 y nuestro pueblo presenciaba hechos que marcarían a fuego la historia de nuestra patria.

Eran años duros para muchos y en el plano futbolístico, también lo era para los hinchas de Chañarense. Hacía del año 1944 que no salíamos campeones. El clásico lo ganábamos cada tanto, el último databa de 1971, 1 a 0, de visitante, con gol del petiso Mayo. Pero la llama estaba prendida, y cómo, en el corazón de un soñador, que era el hincha número uno, por lo menos para nosotros, de nuestro club. Me estoy refiriendo a Nicolás Menéndez, sí, al gordo Menéndez. Me parece estar viéndolo, todo transpirado, junto a todos los blancos, vociferando su grito de guerra a la entrada de nuestro primer equipo: ¡Vamos los Merengues!

El gordo, junto a varios amigos, comenzó a juntar a muchos adolescentes y jóvenes de aquella época, entre los que me encontraba, que como ellos teníamos a Chañarense en nuestro corazón. Nos reuníamos a inventar canciones. Pintar y armar banderas, cortar papeles, armar serpentinas…

Era el año 1976, y compramos un tambor de banda; ¡qué orgullo! Para todos éramos la barra del blanco de Chañar, para el Nico éramos los Merengues.

En 1977, llegaron más alegrías, ganamos el clásico 2 a 0, en casa, con un gol del Cadi Copioli y el glorioso 3 a 2 de visitante, con un gol sobre la hora de Coliatich. Ese día, bajo la lluvia, cantamos y bailamos hasta la noche.

Llegó el glorioso 1978. En junio, Argentina salió Campeón del Mundo. En Chañar los festejos se centralizaron en la sede de nuestro club, y por supuesto, los lideraron Nico, junto a la barra Merengue. ¡Qué año! Las peñas de los viernes en el hall de club todos la seguíamos porque la barra Merengue copaba los boliches de la zona: Marroc, Jambo, La Casa Vieja… ¡Qué fiesta! ¡Dale Blanco y dale, dale Blanco, dale y dale Blanco…!

El momento cumbre se vivió el 14 de enero de 1979: ¡8 a 3!… pero eso forma parte de otra historia.

A fines de 1979, el Nico se fue de Chañar y toda la barra, en honor a la pasión que nos supo inculcar, comenzó a autodenominarse Merengue, como siempre decía el viejo caudillo en sus gritos de guerra.

Desde aquellos días, hoy y siempre, los Chañarenses viejos y jóvenes sentimos el inmenso orgullo de ser Merengues.

Un hincha de toda la vida