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El nacimiento

La historia de Chañarense comenzó muchos años antes de su fundación. La incorporación en la pequeña aldea de colectividades italianas y españolas, generaron la necesidad de encontrar motivos de encuentro y festejos para recordar las tradiciones importadas con sus viajes a esta nueva tierra.

Una de las convocatorias era la iglesia, creada en 1897, con la festividad de San Juan Bautista, santo elegido porque muchos se llamaban Juan Bautista, que atraía con sus procesiones y misas dominicales donde la concurrencia era importante. También la escuela pública dio motivos por esa misma época para que los más chicos, además de aprender, se encuentren y jueguen.

Los italianos se aglutinaron en una sociedad de socorros mutuos llamada Vittorio Emanuelle III, en homenaje al rey de Italia. En cambio los españoles se reunían en romerías, en campos donde había baile y canciones con comidas típicas y muchas palabras vascas.

Cuando los hijos de estos inmigrantes fueron adolescentes tuvieron la posibilidad de estudiar y fueron al lugar más cercano que podía ofrecer el ferrocarril, la ciudad de Rosario. Poco se podía hacer en ese chañar de fines del siglo XIX, la mayoría vivía en el campo, los hijos eran brazos para trabajar la tierra y las mujeres, de jovencitas, eran preparadas para fundar nuevas familias.

La inercia y la falta de incentivos en la pequeña aldea, poco poblada, sin un trazado, mostraba la apatía de esa incipiente sociedad dominada por los mayores. Rosario, para un grupo selecto de jóvenes, se convirtió en una meca de oportunidades y conocimientos. Allí, en un Colegio e Internado Mercantil, dirigido por Isaac Newell, de origen ingles, estos jóvenes del interior, conocieron un deporte, que tal vez practicaron de pequeños, con una pobre pelota de trapo. El futbol, con reglas de juego, equipo y camisetas, se convirtió en un elemento de unión y pasión de esos muchachones.

En ese lugar de la ciudad poco tiempo después nació  Newell´s Old Boys, esta hecho sería una de las situaciones que inspiraron más tarde la fundación del primer club de futbol de chañar, así lo reflejan las fotos de principio de siglo.

 Intentando imaginar el dialogo de esos amigos, aburridos en las tardes estivales y de frio del  pueblo, se encendió la chispa de traer de la escuela de Rosario una pelota de futbol  para practicar, lo que hacían habitualmente en los tiempos de estudio.

Vascos e italianos, jugando futbol en la plaza imaginaria, sin arboles, ni mástil, que se encontraba frente a la iglesia, trazada para tal fin. Pero el relato conservado por cien años de puño y letra de uno de ellos, Miguel J. Bertero, nos transporta a reconstruir aquella tarde de 1908 cuando se encontraron los amigos Miguel J. Bertero y Javier Iturbe, uno paso a saludar y propuso; ¿Nos juntamos a pelotear el domingo?

Se juntaron CERCA DEL FERROCARRIL, Los españoles, Idelfonso y Amado Conde,  Asencio, José y Marcial Irazuzta, Antonio y José Aramburu, Javier Iturbe, José Boullosa, Amancio Báez. Los italianos, Alfredo Fiorito, Domingo Fontana, Miguel J. y Alejandro Bertero, Juan Baldesone, y los argentinos Lirio,  Julio y Celso Pérez Leiva.  Y domingo tras domingo, ya con público, el equipo  comenzó a ser competitivo, a sabiendas hoy que jugaban entre ellos.

En uno de esos encuentros aparecieron unos hombres en sulkys que venían de Corral de Bustos, eran  empleados del ferrocarril y seguramente los vieron jugar cerca de la estación cuando pasaban con el tren. Se presentaron y ofrecieron jugar un partido. Con el convite aceptado, había que poner un nombre para diferenciarse del resto y pensaron: “Chañarense…Nosotros somos Chañarense, porque somos de Chañar Ladeado” y así nació la denominación. Para el segundo match, el equipo tuvo como distintivo pantalón azul y camisa blanca con rayas azules, y así comenzó la historia que desemboca en el club.

Desde 1909 los partidos se fueron sucediendo con ese equipo rival llamado según las memorias de Bertero, Estombillas Club. Sobre este nombre, presentamos una teoría, sujeta a revisión, que textualmente dice: ¿no pudo ser Stone Ville Club?, o Club Villa de piedra, recreando esa denominación la arquitectura tan lineal y desprovista de revoques y molduras, tal como están construidas las estaciones de tren de esta línea. (Párrafo del libro Chañarense pionero de gloria pág. 12.)

Las romerías, principalmente la fiesta del 20 de setiembre, desembocan en un lugar común, el club social donde argentinos, españoles e italianos se encontraban para sus tertulias, encuentros familiares y otras cuestiones cotidianas. Ese Club social de 1905, sirvió de puente, para armar un club deportivo el 24 de julio de 1910, cuando los compromisos futboleros, ya tenían otros horizontes, Isla Verde y Monte Maíz.

El primer presidente fue Javier Iturbe, figura indiscutida en la vida institucional del club. Después hubo muchos más, pero esa es otra historia, que esta condensada en Chañarense pionero de Gloria. Edición del Centenario del club 2010.

Club Social Deportivo Mutual Chañarense, sin retrocesos ni contramarchas es una entidad grande, debido al camino que trazaron con esfuerzo aquellos pioneros, para que este Hoy, valga la pena…